miércoles, 14 de octubre de 2015

De la magia De los vínculos en general

Giordano Bruno
Buenos Aires. Editorial Cactus, agosto 2007.
1ª reimpresión, noviembre 2014, 96p. 14x20 cm.
Traducción: Ezequiel Gatto / Pablo Ires


Alguien ha sido quemado en el 1600. Se sospecha que sus ideas cosmológicas irritaron a la Iglesia. Tal es la cómoda autopsia que subsiste hasta hoy. Pero cabe sospechar que hubiera sido quemado dos siglos más tarde en nuevos tribunales, con otra ciencia, o cuatro siglos después, quién sabe. Giordano Bruno esparce pensamientos que incendian por sí mismos en todo tiempo. 
De la Magia (1588) funciona como una especie de confirmación práctica de una intuición primera que había recorrido toda su obra –vida-: la continuidad espiritual del universo. Ejemplo de Bruno: Se cuenta que un instrumento en piel de cordero, puesto en presencia de un tambor en piel de lobo, pierde su sonoridad (…): es que el espíritu que está en la piel del animal muerto es capaz de vencer y de someter al otro, en tanto que participa de la antipatía y del deseo de dominación que habitaban en los animales vivos. 
Ante el ceño fruncido, la carcajada. ¿No es verdad?, ¿qué importa la verdad?, ¿o a quién le importa? Solo se trata de mentiras más o menos verosímiles. Acota Giordano: No he verificado yo mismo si lo que se dice es exacto: pero esto no deja de aparecer verosímil, y razonable. 
Entonces ¿para quién es falso? Solo para quien no lo percibe así. Años de educación en la verdad nos han inoculado anticuerpos que nos impiden sentir también así. De modo que corregimos, el ejemplo vale menos por lo que confirma que por lo que sostiene, una (otra) hipótesis-mentira bajo la cual se vive. 
De los vínculos en general (1590) prolongará la serie. Bajo la misma hipótesis desplegará el funcionamiento efectivo de estos lazos dinámicos, más bien fuerzas vinculantes que vínculos completamente hechos. Y alumbrará el influjo del amor universal (amor de Cupido), en tanto fuerza inmanente que atraviesa todas las relaciones. Se va de lo microfísico a lo macrosocial, de allí que pueda utilizarse también el De vinculis como un potente texto-herramienta de filosofía política para pensar-intervenir las formas actuales del vínculo.





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LA ESCRITURA EN EL CUERPO DE LAS MUJERES ASESINADAS EN CIUDAD JUÁREZ


Rita Laura Segato
editorial Tinta Limon

“Si el acto violento es entendido como mensaje y los crímenes se perciben orquestados en claro estilo responsorial, nos encontramos con una escena donde los actos de violencia se comportan como una lengua capaz de funcionar eficazmente para los entendidos, los avisados, los que la hablan, aun cuando no participen directamente en la acción enunciativa. Es por eso que, cuando un sistema de comunicación con un alfabeto violento se instala, es muy difícil desinstalarlo, eliminarlo. La violencia constituida y cristalizada en forma de sistema de comunicación se transforma en un lenguaje estable y pasa a comportarse con el casi-automatismo de cualquier idioma.”
Rita Segato nos presenta en este texto una hipótesis respecto de este preciso problema: la violencia expresiva. A diferencia de la “violencia instrumental”, necesaria en la búsqueda de un cierto fin, la violencia expresiva engloba y concierne a unas relaciones determinadas y comprensibles entre los cuerpos, entre las personas, entre las fuerzas sociales de un territorio. Es una violencia que produce reglas implícitas, a través de las cuales circulan consignas de poder (no legales, no evidentes, pero sí efectivas).


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PINTURA El concepto de diagrama

Gilles Deleuze
EDITORIAL CACTUS


Al modo de Gilles Deleuze, las clases que se presentan en su primera edición castellana en este libro no podían ser otra cosa que el recorrido de un encuentro muy singular entre pintura y filosofía. No es un curso sobre pintura. Tampoco es una estética. No estoy seguro –veremos eso después- de que la filosofía haya aportado algo a la pintura. No lo sé. Pero quizás no es así como hay que plantear las cosas. Me gustaría más plantear la pregunta inversa: la posibilidad de que la pintura tenga algo para aportar a la filosofía.

Es preciso entonces atravesar los nombres propios y sus temas -los cuadros tormentosos de Turner, los paisajes y retratos de Cézanne y Van Gogh, el punto gris de Klee, las figuras amaneradas de Miguel Ángel o los cuerpos deformados de Bacon-, las grandes corrientes -el expresionismo, la pintura abstracta, el impresionismo- y las grandes épocas -Egipto, Grecia, Bizancio, el Renacimiento, el siglo XVII y el XIX-. 
Pero lo que Deleuze sabe es cómo hacer para que cada paso en la pintura indique un concepto o una distinción original para la filosofía. 
En la primera parte del curso, cada pintor, cada técnica, cada cuadro o corriente se convierte en una distinción más para el concepto de diagrama, fabricado en la pintura, pero tan importante para la filosofía de Deleuze. El carácter analógico del diagrama y la distinción de  tres tipos de analogía le permitirán definir la pintura como modulación de la luz y/o el color en función de un espacio-señal. En la segunda parte, entonces, pondrá a prueba su definición en las grandes épocas de la pintura, no sin multiplicar en cada una de ellas las hipótesis que las conectan con una época del pensamiento filosófico.

¿Cómo lo logra? ¿Cómo logra atravesar de ese modo singular todas las construcciones más obvias acerca de la pintura? Con el color como un magma vivo que recorre el cuadro, con ojos fijados en contornos, derrocados por manos que se han vuelto un dedo, fuerzas invisibles como fantasmas que hacen ondear los lienzos, líneas que no creen en cuadros o líneas melódicas pintadas, luces que esculpen espacios como en una génesis, con planos tomados en movimientos geológicos… Lo logra con una guía que lo obsesiona: el hecho pictórico -como lo llama- ocurre siempre detrás de todailustración y toda narración.




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Kant y el tiempo

Gilles Deleuze

Lo escribí como un libro acerca de un enemigo cuyo funcionamiento deseaba mostrar, cuyos engranajes quería poner al descubierto, dice Deleuze de La filosofía crítica de Kant (1967).
En estas clases, en cambio, más de diez años después de la edición de aquél libro, vuelve sobre el filósofo alemán movido por un ánimo distinto: Kant es como un trueno. Después siempre podremos hacernos los listos... Incluso habrá que hacerlo. Pero antes, habrá que reconocer la primera operación para dar un estatuto filosófico a la experiencia moderna del tiempo. Detrás de los conceptos de Kant se agita jadeante un tiempo que, liberado del movimiento, acosa internamente al pensamiento y marca el ritmo que separa al conocimiento de las experiencias que lo desbordan.




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EL SABER Curso sobre Foucault Tomo I /EL PODER Curso sobre Foucault tOMO II / LA SUBJETIVACIÒN . Curso sobre Foucault III

Gilles Deleuze


EDITORIAL CACTUS

1ª edición, abril 2013
1ª reimpresión, mayo 2015 

Traducción y notas: Pablo Ires y Sebastián Puente 
A un año de la muerte de su amigo Michel Foucault, compañero en la Universidad de Vincennes, Deleuze encara este curso sobre su obra que se editará en tres tomos por primera vez en castellano.

En este primer tomo, El saber, se presentan las primeras 8 clases que van de octubre a diciembre de 1985. El punto de partida es que a pesar de las apariencias que lo han vinculado a la escuela de losAnnales, Foucault ha insistido siempre en que no es un historiador. Así, lo que se presenta como el primer eje de la obra de Foucault, el problema y el concepto de saber, revelará todo su espesor y su riqueza. En primer lugar, la arqueología aparece no solo como método de análisis de lo visible y lo enunciable en cada formación histórica, sino también como una investigación filosófica sobre el ser del lenguaje y de la luz, opuesta al estructuralismo, a la fenomenología, y a la lingüística. En segundo lugar, como una concepción compleja y original de los vínculos entre las visibilidades y los enunciados, que se iluminará cotejándola con Kant, con Blanchot, con el cine de Syberberg, de los Straub o de Duras,  y con la poesía de Raymond Roussel. Por último, a través de las nociones de regularidad y singularidad, como exigencia y anuncio de la transición hacia el segundo gran eje de su obra: el problema del poder

El poder recopila la segunda parte del curso sobre Foucault que dictó Gilles Deleuze en la Universidad de Vincennes. El curso había comenzado a fines de 1985 a partir del eje del saber. En esta segunda parte, de principios de 1986, se aborda lo que Deleuze considera el segundo gran eje del pensamiento de Foucault: el poder.Para Deleuze el pensamiento nunca es un sistema, implícito o explícito, sino un recorrido vital y práctico, plagado de permanencias, de choques, desvíos, encerronas, saltos bruscos y abandonos, que no son objeto para una reconstrucción, sino exigencia para un nuevo pensamiento. Por eso, comentario y creación son indisolubles. El poder nos brindará entonces periodizaciones de la obra, relaciones con el período post-68 en Europa, con el marxismo y el existencialismo, y también con Nietzsche. Comentará los postulados para un análisis del poder y nociones como la de microfísica, disciplina, y biopolítica. Pero a un segundo nivel la obra se recrea y todo se redistribuye, al punto de que permite leer, por ejemplo, Las palabras y las cosas, una obra supuestamente anterior al período del poder. Es que el concepto de poder reclamará el despliegue de una verdadera filosofía de las fuerzas y la invención de la noción de diagrama. El problema de la relación con el saber será legible a través de la integración matemática y la diferenciación biológica. Por último, el enigma de los contrapoderes y del cambio histórico exigirá delimitar una noción de “afuera” que anuncia la transición hacia el tercer eje de la obra de Foucault: el deseo.



Para Deleuze, la clave de lectura de la obra de Foucault está en el momento en el que acaban por desplegarse y concentrarse todas las tensiones anteriores en una pregunta dramática que lo mantiene en un impasse de varios años después de la publicación de La voluntad de saber: ¿es posible, me es posible, franquear la línea del poder? ¿Hay algo afuera del poder? A esta pregunta responden las clases que se presentan aquí por primera vez en castellano, dictadas entre abril y mayo de 1986, y que completan los dos tomos anteriores del Curso sobre Foucault (El saber y El poder). 
La respuesta supondrá atravesar el universo común a Heidegger y a Blanchot, que gravita sobre las nociones de afuera y de pliegue, para desembocar en la solución original de Foucault a partir del gobierno de sí. Forzosamente habrá que pasar por los “misterios” del final de su obra: ¿por qué ese raro regreso a los griegos? ¿por qué el retorno al sujeto? Se terminará de bosquejar así el tercer gran eje de la obra foucaultiana: la subjetivaciónLa clase sobre la relación entre el poder y los modos de subjetivación cuenta con la participación de Félix Guattari, en la que se esbozan sus diferencias con Foucault e incluso diferencias de énfasis con el propio Deleuze.



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CRÓNICA DE UNA LIBERTAD CONDICIONAL










Este libro está compuesto por palabras-armas. Estallan, hacen ruido, están lastimadas, hieren, tienen una fuerza belicosa: se baten a duelo con los estereotipos, los burlan, los consumen, los manosean, en un mano a mano tan directo que una mala pasada, o un mal reflejo, le devuelve la iniciativa al estereotipo.

Del Prólogo, por Tinta Limón.

Había como veinte pibes, me acuerdo que estoy llegando y aparece uno por la esquina tirando al aire: ¡pum! ¡pum! ¡pum! Y sale otro, "¡buena guacho!". Yo a lo primero me la tenía guardada. Hasta que en un momento les dije, "che muchachos les quiero mostrar algo que estoy haciendo con otra gente". La muestro, saco dos y se la doy a los que tengo más afinidad. Y veo que uno que estaba parado la hojea y como que frena en un texto, se va unos pasos donde hay una escalera, se sienta... ¡y se cuelga a mirarla! Entregué como diez, se empezaron a enganchar todos. Y les dije, "por favor, chicos, no la rompan". Después anduve por un par de las casas de los pibes, ¡y la tenían en el modular!

Del Epílogo, por ¿Todo Piola?


















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