jueves, 13 de febrero de 2014

EL APRENDIZ ETERNO . Filosofía, educación y el arte de vivir

Fernando Bárcena
Somos aprendices del tiempo. Y la educación es un encuentro entre generaciones en la filiación del tiempo. Tránsito y pasaje. Transmisión del mundo. En los rostros de los aprendices se evidencia la búsqueda de la grandeza de los que, al desaparecer, se hundieron en su inmortalidad; aquellos cuyo rostro se confunde con los rostros de los muertos son ya inmortales en vida. Todo aprender tiene que ver con una conciencia de la mortalidad y de la fragilidad. Y de los límites y de la distancia; y de la presencia. 
El título de este ensayo –El aprendiz eterno– reúne, en su propia denominación ambivalente y quizá extraña, un conjunto de pensamientos en torno a las siempre difíciles relaciones entre la educación, el aprender y su experiencia, cuando estas voces tienen que ver con una experiencia estética y existencial, y cuando tratar de pensar filosóficamente sobre ella requiere de nosotros una presencia en lo real diferente al modo en que hemos sido educados por la tradición filosófica que pensó la filosofía como la construcción racional de un sistema a través de conceptos firmes y seguros. La melodía argumental que constantemente se reitera en este ensayo señala que no es tomando la realidad, como un mero objeto de conocimiento, como obtenemos un aprendizaje del mundo y un saber acerca de nosotros mismos, sino haciéndonos presentes en ella. ¿Qué distancia es la apropiada para intentar el ejercicio (filosófico) de pensar la educación, como algo que reclama nuestra presencia en el mundo? La apuesta de este libro es que esa distancia es una distancia poética, que es la que nos permite captar la singularidad de cada caso para producir nuestra propia presencia en el acontecimiento. Se trata de pensar la educación como un hacerse presente en el presente; pensar la educación como un encuentro entre generaciones encerradas en su propia melancolía; pensar la educación como la recepción de una herencia; como una promesa; como un pasaje hacia otro sitio.

UNA CITA CON LOS MAESTROS
 Los enigmas del encuentro con discípulos y aprendices
Duschatzky, Laura

¿Podemos en la actualidad hablar de maestros? ¿En qué condiciones hay maestros para los jóvenes de hoy? Estos interrogantes sobrevuelan, casi como una obsesión, como una búsqueda incesante, en Una cita con los maestros.
La autora ha renunciado deliberadamente a toda pretensión de elaborar respuestas anticipadas. Por el contrario, son los jóvenes y adultos entrevistados los que toman la palabra a partir de experiencias vividas con figuras que denominan maestros. Es desde allí, que Laura Duschatzky, teje otro texto que interroga y recorre distintos modos en que pueden darse dichos encuentros. 
Como sostiene Horacio González en el prólogo, "el maestro es una tensión permanente y también un rito de pasaje en la cultura. Forma de una continuidad y también de un desvío, el maestro es antes que nada una parte de nuestro lenguaje que surge de una interrogación dramática. ¿Puedo conocer? ¿Puedo hacerlo en mi propio nombre? ¿Puedo ser inspirado por la vida y los ejemplos de otros?"
La autora nos coloca frente a un desafío: hablar de encuentros y educación en estos tiempos donde prevalecen los desencuentros y las instituciones educativas perdieron la efectividad de entonces. Ahora bien, ¿cómo hacerlo sin tentarse en mirar un ideal, un modelo que ya no nos interpela como antes?

Este libro es una invitación a renunciar, en las relaciones de enseñanza, al poder entendido como sometimiento y sujeción. Y a convertirlo en potencia que abra nuevos mundos y pensamientos.


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