lunes, 18 de marzo de 2013

SIMONE y otras novelas

Eduardo Lalo
Ed.Corregidor
 Narrativa puertorriqueña.
Eduardo Lalo es poeta, narrador, ensayista, profesor universitario y artista plástico puertorriqueño. Esta edición de su última novela abriendo la colección Archipiélago Caribe es un hecho de celebrar. No sólo como proyecto editorial frente a la ausencia en nuestras librerías de producciones literarias del Caribe, en este caso puertorriqueñas, tradición literaria nacional desconocida fuera de nuestro ámbito académico, sino también por la calidad del texto que se presenta, acorde con la trayectoria intelectual del autor. Dos escrituras se entrecruzan en las calles de San Juan, la capital puertorriqueña. Un escritor anota en un cuaderno el frágil contenido de sus días de supervivencia, mientras recibe anónimos que no sabe si son mensajes, citas u obras de arte. Desde estos extremos se narra en esta novela lo que no se sabe si es persecución o búsqueda y que al final resultará en un amor truncado y conmovedor. Eduardo Lalo es autor de libros de difícil clasificación genérica: La isla silente, Los pies de San Juan, La inutilidad, donde, Los países invisibles y El deseo del lápiz. Ha dirigido además donde y La ciudad perdida, dos mediometrajes que han sido incluidos en muestras de vídeo en museos y casas de cultura de América Latina, Europa y Estados Unidos. Su obra visual se ha reunido en múltiples exposiciones.

Ave Roc
Roberto Echavarren
Ed.Mansalva
Hay una tendencia en los críticos actuales a rociar sus “papers”, sus comunicaciones y sus libros con marcas subjetivas, con anécdotas autobiográficas y aun amorosas. El género “presentación”, a mi juicio, es el único que permite tales confesiones trasnochadas que victorianamente repruebo. Pero cedo a la tendencia falsamente subjetivista aquí, donde me parece que corresponde, frente a Roberto Echavarren y frente a ustedes; mi confesión es ésta: hace algunos años cuando conocí a Roberto, yo hubiese querido escribir su libro sobre Felisberto Hernández, y hoy también hubiese querido escribir su novela Ave roc. Por qué me dirán ustedes, todos los críticos literarios tienen como sentimiento motor la envidia. Es muy probable. Y lo que más envidio es que Roberto Echavarren ha logrado escribir una novela sobre la furia. La furia no está en su personaje, ni ese personaje la encarna, ni menos aún la “representa”; la furia es como una resquebrajadura del mundo que Echavarren hace circular por su novela. Que tampoco es la pintura de una generación o de una época, los años sesenta, ni la de un arquetipo inconformista, Jim Morrison, ni una novela sobre el mundo del rock.


SEMILLAS DE PAPAYA A LA LUZ DE LA LUNA
MOYA ANA GLORIA
emecè
"Apenas traspone la frontera de la vigilia, se le aparece la misma imagen. Se ve a sí misma caminando por la selva, pero no está sola: una silueta la persigue desde la penumbra."Pedro de Alvarado descarga su crueldad sobre Gumarcaaj. Abusa de sus mujeres, somete a hombres y niños e impone a esa ciudad el nombre de Santiago de Guatemala. Pero ni él ni su perversa esposa, Beatriz de la Cueva, La Sin Ventura, sospechan que la memoria de ese pueblo será más fuerte y los llevará a luchar contra la codicia y la lascivia de quienes quieren adueñarse de su tierra.En silencio y de a poco, la revancha tomará el cuerpo y la fuerza de una joven quiché, hija de un valiente guerrero que ofrendó su vida por los suyos, y se desatará a través de la furia de una naturaleza que sólo obedece a los antiguos dioses.Semillas de papaya a la luz de la luna es el relato glorioso de la resistencia de una comunidad frente al avasallamiento de los poderosos. Movidos por sus ilusiones y por el amor, los personajes logran burlar un destino oscuro y concretar sus ansias de una vida mejor. Ana Gloria Moya, que recibió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por Cielo de tambores, nos sorprende ahora con esta nueva novela conmovedora que hunde sus raíces en la historia heroica de nuestros pueblos americanos.

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