lunes, 7 de abril de 2008

EL ILUSIONISTA


GABRIEL BELLOMO


A veces, la inteligencia y la sensibilidad, encuentran la forma de expresarse en una prosa exquisita, de alta calidad literaria. Eso sucede muy pocas veces y el resultado es un gran libro. De eso se trata esta novela. Envidio a los que tienen la oportunidad de leerla por primera vez.
Ana María Shua


Al otro día, antes de que amaneciera, dobló su ropa (dejaba en el hotel un pantalón y un pulóver para poder llevar consigo el traje de actuación de Marinelli; lo último que guardó fueron los cassettes con los cuentos grabados para Celina). Más tarde cargó la valija y la caja de zapatos, y tomó un taxi que antes que a Retiro, debía llevarlo a las dársenas del puerto. Eligió un sitio preciso entre la banquina y un buque de casco naranja y se quedó allí, viendo flotar las picas, los corazones, los diamantes, disolverse las frágiles escamas grises en el agua, adherirse a la cala herrumbrosa de ese buque extranjero”.

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